¿Qué alimentos odian los cubanos?

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En Cuba, algunas variantes alimenticias no resultan del agrado de la población. Quienes hayan estado becados en residencias estudiantiles o preuniversitarios, conocen perfectamente la lactosoya en el desayuno y el picadillo de soya en almuerzo y comida.

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Tomada de VeoVerde

Y es que el cubaniche le fascina la carne, la “fibra” como se dice en la Isla. Gusta como otras personas en el mundo de la variedad en su plato. Lo que realmente molesta, es que muchos alimentos parecen “disfrutar” sustituir a otros en la mesa. Por supuesto, esto al cubano no le agrada ni un poco.

Todo Cuba Online te muestra algunos de estos alimentos que el cubano no quiere ver de cerca, pero que son nutritivos e importantes:

Lentejas: Cada vez que toca u potaje de lentejas, todos se miran a los ojos en la mesa. Incluso este plato era muy popular en las becas. La lenteja es un alimento con una alta concentración de nutrientes. Los hidratos de carbono son los más abundantes y están formados fundamentalmente por almidón.

Arroz precocido: El arroz está en la dieta del cubano, si falta, es un dolor de cabeza. Esta conserva el revestimiento interno y le da al grano otro sabor. Esta característica lo hace nutritivo. Pero preferimos el llamado criollo o de importación.

Soya: La que pegaba con todo. Lo mismo con leche, yogurt o picadillo. La soya tiene gran contenido de folatos, vitamina K, calcio, magnesio, hierro y fibra. Además, tiene gran cantidad de otros minerales, vitamina B12, ácidos grasos omega 3 y varios antioxidantes. Estudios afirman que previene el cáncer.

Moringa: Muchos se quejan cuando les brindan té de moringa, pero en realidad esta planta constituye un suplemento proteico de gran utilidad. Incrementa las defensas naturales del cuerpo, promueve la estructura celular del cuerpo, controla de forma natural los niveles de colesterol sérico, reduce la aparición de arrugas y líneas finas, promueve el funcionamiento normal del hígado y el riñón, embellece la piel y proporciona energía, entre otras.

Después de todo, estos alimentos son fuentes de salud. Consumirlos hará que estemos “hechos de hierro”. Sin olvidarnos de la fibra, claro está.