Cuba despierta conmocionada, sacudida. En el día de ayer, 25 de noviembre de 2016, falleció a las 10 y 29 horas de la noche Fidel Castro Ruz, expresidente de la Mayor de las Antillas.

Murió quien estuviera por casi cinco décadas en el poder guiando una Revolución por los momentos más difíciles de su historia reciente.

En alocución oficial cerca de la media noche, su hermano y presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, informaba al mundo del deceso. ¡Hasta la victoria siempre!, culminaba su emotivo enunciado.

Fidel acapara titulares en la prensa nacional e internacional. Los cubanos en la Isla y alrededor del orbe lo asumen de diversas maneras. Algunos con naturalidad, otros sufren visiblemente su desaparición física, mientras otros celebran. Fidel Castro significa muchas cosas para cada persona que vivió bajo su gobierno, incluso opuestas, negativas y positivas.

Sin embargo, no caben dudas de que este hombre -con sus luces y sombras- fue uno de los grandes líderes del siglo XX.  Cuba ha declarado nueve días de luto nacional para rendir tributo a Fidel, cuyas cenizas recorrerán la Isla para que los cubanos que deseen se despidan hasta su sepelio el 4 de diciembre en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

La noticia de la muerte de Fidel Castro llegó por sorpresa para los cubanos en la Isla, en medio de la noche, sin previo aviso, a través de un mensaje televisado que cortó la programación habitual. En las calles de la Isla se respiraba calma y normalidad en las horas posteriores al anuncio.

Lo cierto es que en Cuba hay duelo oficial, pero para muchos dentro y fuera hoy Fidel es júbilo y a la vez angustia. Son las dos caras de un mismo pueblo que ha sido dividido sin piedad.