En Cuba, la mayoría de las personas no salen a trabajar, sino a “luchar”. Es común oír esta palabra o la frase completa: Voy a luchar a la calle.

Sucede que los cubanos no pueden vivir del sueldo que les paga el Estado. La vida se ha encarecido y las dificultades han aumentado, por lo que además del trabajo oficial siempre existen otras formas para ganarse el pan. Es cuando cobra sentido la expresión “luchar”. Significa buscar la manera de llevar alimentos a la mesa.

Casi siempre se asocia a conductas reprochables, pero tiene más de un significado. No siempre es desviar recursos, robar o “meter la mano”. Muchas personas hacen horas extras para percibir otros ingresos, como lavar y planchar para la calle, montar un paladar pequeño o dar clases particulares de Matemáticas.

Varios profesionales, sobre todo jóvenes, deciden tener otros empleos, como por ejemplo en restaurantes, donde son mejor pagados y así pueden complementar sus ingresos estatales.

Lo cierto es que los cubanos siempre andan luchando para sobrevivir en la Isla y garantizar la comida de todas las noches. Asimismo, la frase se emplea en otros contextos, pero este es tema para otro material.

Todo Cuba Online no vive al margen de la situación económica que atraviesa el país, las escaseces y penurias, dificultades de transporte y de alimentación de los habitantes de la Mayor de las Antillas. Muchos hasta con dobles y triples jornadas de trabajo.

Sin embargo, sugerimos que esa “lucha” sea bajo principios de honestidad y sacrificio. El pan debe ganarse decentemente.

En la Isla, la llamada “lucha” subsiste y se adueña de la conciencia y el actuar de disímiles personas. Por lo tanto, ya en Cuba no se trabaja, sino se lucha.

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