Son muchas las personas alrededor del globo y cubanos en especial, los que se interesan por las curiosidades históricas y arquitectónicas de la capital de todos los isleños.

Esta vez seguimos en La Habana Vieja, espacio donde la historia se palpa al andar y que contiene un sinfín de curiosidades que descubrir por los cubanos.

El buzón más viejo de Cuba está empotrado en la fachada de piedra de cantería de la otrora casona de los Marqueses de Arcos, en plena Plaza de la Catedral de La Habana.

El buzón, esculpido en piedra, representa la máscara griega de la tragedia y la hendidura de la boca, en amargo rictus, servía para depositar el correo. La máscara-buzón cumple todavía con su honrosa misión. A su alrededor una vieja inscripción reza Correspondencia interior y peninsular, como recordando la época colonial que le dio nacimiento.

El servicio postal en Cuba nace oficialmente en el año 1756, al ser creado el Oficio de Correo Mayor por un Decreto Real.

Durante la administración del señor Santiago Capetillo y Nocedal, quien fuera nombrado Director de Correos de la Isla en 1839, se introdujeron notables mejoras en el servicio del correo, siendo las más significativas el uso del ferrocarril como medio de transportación postal y la introducción en 1842, por decisión del Director General de Correos de España, de los primeros cuños con las fechas de expedición y recepción, a fin de controlar los tiempos de tramitación de los envíos postales.

Un hecho a resaltar dentro de la historia postal cubana fue la introducción, el 24 de abril de 1855, del sistema del franqueo previo por medio del sello postal adhesivo, lo que trajo aparejado la utilización de los llamados canceladores.

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