Disfrutar del campismo en pleno contacto con la naturaleza resulta una de las actividades de recreación, descanso y entretenimiento más demandadas por los criollos en Cuba.

Es muy común que la familia cubana, grupos de amigos o compañeros de trabajo resuelvan pasarse unos días vacacionando en parajes insólitos de la geografía isleña.

Uno de estos espacios preferidos por los cubanos constituye la playa. Muchos de ellos realizan un “pasa día” o reservan una casa cerca de los litorales más importantes del país, pues son relativamente más económicas y con menos restricciones que las instalaciones hoteleras.

Existen disímiles opciones de renta dependiendo de los días a pasarse, el número de personas y las condiciones de la vivienda. Muchos cubanos esperan a que venga el familiar del exterior para alquilar un buen lugar o reúnen entre todos para reservarlo. Los precios se conversan.

Señoras y señores, cuando ya se está instalado en la vivienda comienza la diversión. Los más pequeños de casa se desesperan por ir al mar al primer chapuzón, mientras los más grandes realizan las compras, organizan el interior y garantizan las comidas del día.

Para ello, se compran panes, galletas dulces y saladas, chicharrones de viento, mayonesa, pasta y refrescos. Por otro lado, se llevan otros alimentos como carnes, verduras, viandas y arroz para hacer deliciosas comidas cubanas. Por supuesto, el espagueti no puede faltar.

Una casa en la playa es singular para los cubanos, pues cuando todo el mundo se entera de que estás en ella, el resto de la familia y los amigos comienzan a caer del cielo. Se vuelve una gran celebración, el grupo de seres queridos crece y la estancia se torna más placentera. Ahora sí, habrá que “inventar” con la comida.

Asimismo, mientras todos comparten en la vivienda con un poco de ron cubano, música estrepitosa y gritos de alegría, los pasatiempos fundamentales son el dominó y los juegos de cartas.

Esto sin quitar los juegos de playa como el fútbol y el voleibol, las “peleas de caballos”, el tocao’ y las torres en el agua. Sin dudas irse en familia a disfrutar del mar es reconfortante.