En los tiempos que corren en Cuba, es necesario apretarse el cinturón para que la mesada alcance más o menos. El tema de las chucherías pasa a formar parte de conversaciones entre mujeres y hombres de la segunda y tercera edad a la vez que disfrutan de algún dulce bajo en calorías o un fuerte café cubano.

Y es que los dulces y golosinas se han perdido en la Isla. Como el venado y la langosta, parece se han mudado a los cayos. Recordamos que cuando niños existía una variedad de estos productos a precios moderados, con lo cual muchos pequeños y también adultos podían disfrutar de estas confituras.

Muchos recordarán aquellos pasteles redondos y dorados, dulces o salados, o los dulces en las cafeterías de los hoteles, donde eran famosos los panqués cubiertos de chocolate.

¡Qué decir de los pasteles de hojaldre o las torrejas almibaradas! Lo cierto es que ya se vuelve poco común la venta de este tipo de chucherías. Existen establecimientos por divisa estatales o privados que tienen una oferta la cual es inaccesible en ocasiones para los cubanos de a pie.

Aunque en muchas localidades del país, existen puestos de ventas donde se adquieren dulces caseros a precios asequibles. Una vez al año, pues no hace daño.

Pero las chucherías que más recuerdan los cubanos son el famoso pirulí, la cremita de leche, las chicharritas, la melcocha y el durofrío.

En los años 90, se hicieron muy populares entre los criollos. Producto de la crisis económica, no había muchas opciones, por lo que estas creaciones caseras eran las encargadas de alegrar a los más pequeños de casa en las tardes o en los horarios de merienda en las escuelas.

Nos vienen a la mente aquellas chicharritas, macarrones fritos en manteca servidos en cucuruchos o conos. El pirulí, un caramelo duro y muchas veces colorido con forma cónica y un palito en la base para sostenerlo. La famosa melcocha que nos dejaba la cara embarrada y los dientes pegados, además de los durofríos y cremitas de leche bien azucaradas. Todavía hay quienes los preparan buscando la alegría de los más pequeños de casa.