¿CUÁNTO SE GANA Y CUÁNTO SE PIERDE CON LA AEROLÍNEA CUBANA?

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Cubana de Aviación ha dejado 180 canadienses esperando 3 días en el aeropuerto de Cayo Coco. El sábado estuvieron toda la jornada dentro de la instalación aérea, según denuncian los propios turistas a través del periódico Le Journal de Montréal.

La ineficiencia de la aerolínea es bien conocida, tanto que la propia dirección de la Cubana de Aviación  confesó, recientemente, al periódico Granma que han mejorado porque ahora solo 4 de cada 10 vuelos sufren retraso o se suspenden.

El asunto es tan común que ya tienen establecidos protocolos para la suspensión de vuelos, se “reintegra el boleto en su totalidad y garantiza, a su costo, el transporte vía terrestre a los destinos programados en el caso de la cancelación de vuelos”.

La respuesta a su propia ineficiencia está muy bien organizada pero hay una salvedad, difícilmente satisfaga a los turistas, quienes tenían previsto llegar desde Santiago a La Habana en un par de horas y en cambio deben pasarse 12 sentados en un autobús.

Cuba
Tomada de Cartas desde Cuba

En lo personal he tenido varias experiencias, una espera de 10 horas en Cancún, sin ninguna explicación. Los representantes de Cubana de Aviación solo aparecieron cuando la policía del aeropuerto los fue a buscar para frenar las protestas de los pasajeros.

En otra ocasión me ocurrió algo parecido en Bahamas, donde el avión se rompió y otra vez nos dejaron esperando. En ninguno de esos momentos se nos devolvió el dinero del pasaje ni parte de él, tras mucho protestar nos dieron un sándwich y un refresco.

Años después, se destapó la corrupción en la aerolínea, tal vez la más grande en la historia de la Revolución Cubana. Nunca se aclaró como fue la estafa ni los montos, y cuando el Profesor Esteban Morales pidió los nombres de los implicados lo separaron del Partido Comunista.

No se cómo funciona ahora porque nunca más volví a utilizar los servicios de esa aerolínea pero por las noticias aparecidas en la prensa tal parece que no ha cambiado demasiado. Y esto es un problema que excede el terreno de la aeronáutica civil.

El mercado canadiense representa la quinta parte del turismo que llega al archipiélago. Lo saben los amigos y los enemigos, no por gusto fueron diplomáticos de ese país los otros “afectados” por los misteriosos ataques acústicos y presionaron Ottawa para que declare a Cuba lugar inseguro.

El problema va mucho más allá de la ineficiencia, cuando Cubana de Aviación deja 180 canadienses varados y mal atendidos no hace más que sumarse al sabotaje contra el principal mercado turístico de la nación y contra la industria de mayor dinamismo económico.

Por cada uno de esos 180 turistas que regresaron a Canadá desconformes habrá 10 personas de su entorno que optarán por buscar otro destino para sus vacaciones. Gracias a Cubana de Aviación el país puede perder 1800 visitantes y un ingreso superior al millón de dólares.

El mal trabajo lo realiza la aerolínea pero lo pagarán todos los cubanos porque se la identifica, desde su nombre, como una empresa nacional y efectivamente lo es. Lo que está en juego es el prestigio de Cuba como destino turístico y el turismo como industria.

Cubana de Aviación pide a gritos una intervención estatal que ponga en claro las razones de la ineficiencia y siente las bases de un mejor servicio. El propio Ministerio de Turismo tendría derecho a tomar cartas en el asunto ya que es el afectado más directo.

Lo que el país no debería permitir es que la aerolínea perjudique a todos por la incapacidad de su dirección, por las indisciplinas de sus empleados, por la mala organización, por la corrupción, por realizar más operaciones de las que son capaces o por las razones que sean.

Esta semana, en Cartas desde Cuba, un lector se preguntaba “quien le hace más daño al turismo, Marcos Rubio y sus acólitos, o Cubana de Aviación”. Habría que hacer números pero lo cierto es que la aerolínea le brinda a Marcos una inesperada cooperación.

Con información de Cartas desde Cuba