LA HABANA (AP) – El gobierno de Trump se está preparando para endurecer el embargo comercial de seis décadas contra Cuba el lunes al permitir algunas demandas contra empresas extranjeras que utilizan propiedades confiscadas por el gobierno cubano después de su revolución de 1959, dicen funcionarios de Estados Unidos.

Todos los presidentes desde Bill Clinton han suspendido una sección de la ley Helms-Burton de 1996 que permitiría tales juicios porque enredarían a compañías de países aliados de Estados Unidos en años de complicados litigios que podrían incitar reclamaciones comerciales internacionales contra Estados Unidos.

Los principales inversionistas en Cuba incluyen al gigante del tabaco británico Imperial Brands, que tiene una empresa conjunta con el gobierno cubano que fabrica cigarros de primera calidad; Los hoteleros españoles Iberostar y Melia, que dirigen docenas de hoteles en toda la isla; y el fabricante de bebidas francés Pernod-Ricard, que elabora el ron Havana Club con un destilador estatal cubano.

El papel de Cuba en la usurpar de la democracia y el fomento de la represión en Venezuela es claro. Por eso Estados Unidos seguirá apretando las restricciones financieras a los servicios militares e Intel de Cuba. Las democracias regionales deben condenar el régimen cubano.

Los funcionarios estadounidenses le dijeron a The Associated Press que Trump permitiría que el Título III de Helms-Burton entrara en vigencia de una manera limitada que exime a muchos objetivos potenciales de los litigios. La medida se presenta como una represalia por el apoyo de Cuba al presidente venezolano Nicolás Maduro, quien Estados Unidos está tratando de derrocar a favor del líder opositor Juan Guaido.