La Oficina Estatal de la Propiedad Intelectual de China (SIPO, por sus siglas en inglés) ha aprobado la primera patente del país de una candidata a vacuna contra la Covid-19. La candidata está siendo desarrollada por la compañía biofarmacéutica CanSino Biologics y el Instituto de Biotecnología de Pekín.
La vacuna comenzó a usarse a finales de junio en el ejército chino después de que un equipo dirigido por el investigador Chen Wei descubriera un anticuerpo monoclonal neutralizante altamente eficiente.

La patente asegura que esta vacuna «puede ser producida en masa en un corto período de tiempo», y que es «rápida y fácil de preparar». Su seguridad y efectividad deberá confirmarse en la fase tres del ensayo clínico, que acaba ser lanzado en Rusia de la mano de la compañía Petrovax y también tendrá lugar en Arabia Saudí, si bien CanSino se encuentra en negociaciones con otros países.
Habitualmente, el período para que una vacuna pueda estar disponible para su uso a nivel masivo es de al menos entre 12 y 18 meses, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque China ha acelerado los procesos debido a la emergencia sanitaria mundial y ha permitido que se lleven a cabo al mismo tiempo algunos estudios en varias fases.
