El músico, compositor, arreglista y director de orquesta cubano Adalberto Álvarez falleció hoy en La Habana, a los 73 años de edad. El deceso ocurrió en la madrugada por una disfunción múltiple de órganos, a consecuencia de una neumonía derivada de la Covid-19. Por decisión familiar, su cadáver será velado en ceremonia íntima.
Este gran compositor y orquestador cubano, que se mantuvo durante más de cuatro décadas en la preferencia del público bailador, es autor de varios temas considerados clásicos del repertorio popular nacional.
Tiene un arsenal de obras de su autoría han sido interpretadas por grandes figuras internacionales de la música bailable.
Llamado también ‘El caballero del son’, fue fundador de dos de las más exitosas bandas cubanas de todos los tiempos: Son 14 y Adalberto Álvarez y su Son.
Inició su carrera artística como ejecutante de la paila en 1957. Más tarde fue arreglista y director del conjunto de su padre, Enrique Fortunato Álvarez (Nené), Avance Juvenil, en Camagüey. El conjunto Rumbavana le popularizó una de sus primeras composiciones: Con un besito mi amor (1971).
En 1978, a propuesta del compositor santiaguero Rodulfo Vaillant, fundó el grupo Son 14, que debutó en Santiago de Cuba el 11 de noviembre del mismo año.
El 25 de febrero de 1984 debutó en Santiago de las Vegas su segunda agrupación: Adalberto Álvarez y su Son.
Representó a Cuba en disímiles festivales y escenarios nacionales e internacionales, en los que siempre defendió el Son cubano, pasión que le retribuyeron sus colegas y espectadores al llamarlo El Caballero del Son. Fue el principal animador de los trabajos para declarar el Día del Son en Cuba, celebrado por vez primera el pasado 8 de mayo.
Ganador del Premio Nacional de Música en 2008, fue acreedor también de la Distinción por la Cultura Nacional y la Orden Félix Varela y recibió en varias ocasiones el Premio Cubadisco, entre otras distinciones que expresan la calidad y el carácter renovador de su prolífica obra.
Con la partida física de este gran creador, la música popular cubana pierde a uno de sus más genuinos exponentes y el público bailador a uno de sus artistas más queridos.
