El dramaturgo cubano Yunior García, llegó este miércoles a España, según informó la agencia Europa Press y confirmaron fuentes diplomáticas españolas, que señalaron que su salida del país fue “a petición propia”.
El principal líder de la plataforma opositora cubana Archipiélago habría llegado en horas de la madrugada al aeropuerto español «tras haber solicitado un visado de turista», después de ver frustrados sus planes de desfilar por las calles de La Habana, pues su vivienda permaneció sitiada por fuerzas de la Seguridad de Estado.
El opositor cubano, viajó en un vuelo comercial acompañado por su mujer Dayana Prieto, han precisado las fuentes, sin que por ahora esté claro cuáles son sus planes de futuro ni lo motivos que lo llevaron a realizar este repentino viaje. No obstante, fuentes cercanas a García dijeron que su decisión de marcharse de Cuba supuestamente se debía a las “brutales presiones policiales sufridas durante las últimas semanas”. “Ahora hay que esperar que él hable allí y de sus razones”,
Aunque, la noticia sorprendió a la plataforma Archipiélago que había denunciado en su página de Facebbok, la desaparición de García, de quien no se tenían noticias desde la mañana del 16 de noviembre, fuentes diplomáticas indicaron que desde hace días se estaban haciendo discretas gestiones para el viaje de García, quien posee un visado vigente de larga duración para entrar a España.

El pasado domingo, García, pretendía protagonizar una marcha en solitario por un céntrico barrio de La Habana en señal de protesta y para evitar que se ejerciera la violencia contra los manifestantes del 15-N, la cual tuvo que cancelar tras un «bloqueo cruel, ilegal e inhumano» después de que su casa amaneciera «sitiada» por funcionarios del Gobierno «vestidos de civil», «haciéndose pasar por pueblo», según denunció en redes sociales.
Tampoco el lunes muchos cubanos pudieron salir a las calles a protestar contra el Gobierno de Miguel Díaz-Canel el cual reforzó la presencia de las fuerzas de seguridad en las principales ciudades para disuadir a la población de sumarse a las marchas.
Numerosos opositores fueron detenidos durante la jornada y otros fueron hostigados frente a sus viviendas al igual que García, que se mantuvo encerrado en su casa de La Habana durante toda la jornada del 15N, bloqueado por agentes de la Seguridad del Estado cubano y apartado de los medios por una bandera cubana que tapaba su edificio.
