Enojo “a lo cubano”

¿Estás molesta o quizás incómodo? A veces puede suceder, ocurre con frecuencia. El devenir de la vida perturba a menudo. Las relaciones profesionales, familiares, el amigo, la mujer o el hombre amado. Imagínese si le toca ser cubano. ¡Qué letra! Anote lo que le comento: ¡el que se enoja, pierde, incluso si se es isleño!

Sí, está comprobado científicamente. El manejo de los sentimientos y emociones resulta crucial. Si no ocurre de forma adecuada, en ocasiones termina de forma fatal. Información para los “cubaniches” no solo en la Isla.

Claro, porque tenemos representación en muchos países. Nos gusta “la diplomacia” a pesar de todo.

Pues si no eres cubana o cubano, debes saber qué nos molesta en caso de visitarnos algún día estemos donde estemos. Lo primero, si te encuentras algo en el refrigerador, no te lo comas. Somos solidarios y damos lo que no tenemos, pero si te lo comes sin permiso…

¡Ay de quien se le ocurra opinar sobre lo que sucede en Cuba! A veces ni sabemos explicar qué ocurre en Cuba, pero solo el cubano es el único facultado para emitir opinión. Si eres extranjero y te atreves a emitir criterio acerca de un ejemplar nuestro o sobre la Isla, prepárate a perder.

Asimismo, dile a un “cubaniche” que es “mala hoja”. Si dudas de nuestro desempeño sexual, te metes en un gran lío. El ser cubanos y caribeños nos hace creernos especiales. A la verdad, no somos tan diferentes al resto de los “machos” del mundo. Pero igual te alertamos.

Y si por alguna casualidad nos dices mentirosos, mejor hazlo desde la otra esquina. Aunque sea cierto, es arriesgado. Como mínimo buscaremos mil y un motivos para convencerte de que no. Te juraremos hasta por nuestra madre si es preciso, pero lo que el cubano o la cubana dice “no es cuento”. La horna no puede quedar manchada. Así que lo mejor será pedirnos disculpas.

Mi gente, esto no termina aquí si quieren enterarse sobre más detalles del cubano y que quizás también muchos “compatriotas” ignoran. La lista continúa, pero tendrás que visitarnos mañana para seguir descubriéndola.

 

Siempre que converses con gente procedente de Cuba, piensa bien lo que dices. El cubano “no pierde”