Desde el pasado 11 de noviembre fue informada la decisión de que Cuba aceptará que sean retomados los vuelos de deportación, provenientes de Estados Unidos con el fin de retornar cubanos atrapados en la frontera entre Estados Unidos y México.
La noticia ha generado incertidumbre entre los cubanos, frente a una ola migratoria sin precedentes, por mar y por tierra.
Ante tantas preguntas, el abogado de inmigración Miguel Inda Romero, explica que «quienes ya están en el país, con un caso abierto ante las autoridades migratorias, por ahora no tendrían que preocuparse».
Todo parece indicar que el resultado de la entrevista de miedo creíble en la frontera, es el que determina si el migrante cubano entra a un proceso de asilo político o es devuelto a Cuba, por lo que la mayor preocupación recae sobre las personas que están en el país, pero con una I220A, es decir, una orden de deportación.
Solo tienen derecho a un asilo quienes han sufrido o temen sufrir persecución por su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opinión política. Quienes traten de engañar a las autoridades, se quedarían prácticamente sin opciones legales para permanecer en el país.
El abogado de emigración asegura que esta «no sería la primera vez que Cuba acepta los vuelos de deportación, pero fueron detenidos durante la pandemia».
Funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés) que solicitaron quedar en anonimato, habían informado que tenía alrededor de una docena de cubanos bajo custodia que no pasaron una prueba inicial de asilo en la frontera y que esperaban tener suficientes deportados cubanos para llenar un avión y regresarlos al país de origen.

