La Revolución cubana en su cuarto día sin Fidel

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Cuba
Tomada de Radio Rebelde

La Isla socialista yace en silencio tras la muerte de quien fuera su presidente por casi 50 años tras triunfar una revolución en enero de 1959. A lo lejos algún que otro sollozo se escapa al aire entre el Fidel mirando a la Sierra y vivas flores custodiándolo.

La noticia de su muerte arribó sorpresivamente a los hogares cubanos al filo de la media noche hace cuatro días atrás, sin previo aviso, a través de una alocución televisiva hecha por su hermano-presidente Raúl Castro quien emocionado interrumpió la programación habitual. Hasta ese instante, acontecía un día normal en la historia de Cuba.

Como dijera el propio Comandante en Jefe en su Plaza de la Revolución mientras el pueblo despedía triste a los mártires de Barbados en 1976, el dolor no se comparte, hoy se multiplica.

Y se multiplica visiblemente en no pocos cubanos aún en la Mayor de las Antillas, mientras otros celebran alrededor del orbe o lo asumen con naturalidad. Fidel fue un hombre admirado y odiado al mismo tiempo. La Habana protagoniza un profundo silencio. Varias generaciones de cubanos acuden a sitios señalados en sus respectivas localidades para rendir tributo póstumo a quien llamaran el líder de la Revolución Cubana.

Cuba
Tomada de AFP

Los sentimientos encontrados y el leve silencio se apoderan de muchos de los presentes, quienes están en duelo o aún procesan la magnitud de la noticia. Con lágrimas en los ojos, garganta seca y pidiendo que la perdonemos, una joven cubana presente en las ofrendas escasamente logra articular palabras. “Fidel significaba tantas cosas para tanta gente”, logra expresar.

Las colas de personas crecen en lugares seleccionados por toda la Isla para rendir honor a Fidel. Algunos con flores, otros portando un brazalete negro, se detienen frente a la imagen del Comandante en la Sierra y su concepto de Revolución acompañado de dos ofrendas florales y dos guardianes que al cabo de un tiempo son relevados. La escena se repite una y otra vez en cada rincón habitable de Cuba, mientras la gente firma una hoja de papel en blanco ratificando su compromiso con las ideas de Fidel.

Cuba
Tomada de Reuters

Parece que Cuba comienza a entender y aceptar la realidad de un país que ahora no cuenta físicamente con su líder, mesías al que nos acostumbramos “resolviera” nuestros problemas desde el inicio. Las calles al principio se mostraban vacías y escépticas. Al cuarto día del suceso, todos acuden –además de firmar su deber- a sus actividades cotidianas para llevar a la mesa algo de comer.

A la par, acciones de restauración y embellecimiento perduran hasta altas horas de la noche en los espacios por donde transitará la caravana simbólica que llevará las cenizas hasta el sepelio el 4 de diciembre en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

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