La notable plataforma HBO estrenará a partir de este viernes el filme independiente de ficción “El último balsero”. La película realizada porlos cubanos Carlos Rafael Betancourt y Oscar Ernesto Ortega, obtuvo un contrato de 2 años con el canal, para su exhibición.
«Una mezcla de infortunio y un espíritu de solidaridad infrecuente en la industria cinematográfica ha hecho posible que la historia conquistara la plataforma», relataron sus creadores a la agencia EFE.
A causa de los efectos de la pandemia, como el consecuente cierre de las salas de proyección, la filmación que comenzó en 2018 y cuyo estreno estaba previsto para el año pasado, no alcanzó la distribución prevista en cines.
“Fuimos poco a poco logrando la atención de HBO, sin compañía de distribución. También por la coyuntura de la pandemia, porque ellos estaban mirando qué películas se habían estrenado, tenían tiempo para eso”, declaró Betancourt al referir como la cinta se hizo con este importante contrato.
Es «una plataforma muy grande. Que lo que hicimos tenga un valor como película latina que habla de una experiencia de inmigración trasciende mucho más de lo pensado», añadió.
En los papeles protagónicos el elenco está conformado por Héctor Medina (Ernesto) y Néstor Jiménez Jr, (Ale), acompañados por Chaz Mena, Jennifer Rodríguez, Cristina García y Francisco Porras. Con la colaboración también del realizador de video clips Joseph Ros y el actor Alberto Pujols, además de en Miami, se grabaron escenas en la ciudad de Nueva York.
El argumento central del filme es la llegada a Miami en el año 2017 de un balsero (Ernesto) en busca de su padre, quien aprovecha la última oportunidad de llegar a EEUU con la política de pies secos-pies mojados que fue derogada por el presidente demócrata Barack Obama lo que lo convierte en “El último balsero”.
“La diferencia aquí es que nuestro personaje, Ernesto, no llega deslumbrado. Está lleno de contradicciones. Es un filósofo, un personaje lleno de preguntas y con muy pocas respuestas”, señala por su parte Ortega que advierte cómo el audiovisual también toca los temas de la homofobia y “la masculinidad tóxica”.

Según Betancourt, quien al igual que Ortega emigró a Estados Unidos y como él está «cerca» de cumplir 34 años, el lenguaje de la película «tiene que ver con nosotros mismos, con la generación de la actriz Cristina García, que creció en Miami».
«Ernesto es de nuestra generación, es un universitario que estudió Filosofía y está adaptándose a una nueva sociedad», señala.
«Miami abrió sus puertas a nuestra película completamente independiente, convirtiéndose no solo en el telón de fondo de nuestra historia, sino también en un lugar vibrante, dinámico y matizado que influyó en los personajes, la película y, en última instancia, en nosotros como cineastas. No hay mejor lugar para celebrar nuestro estreno que Miami», dijeron entonces los directores.
En diciembre de ese año, en el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, según un comunicado de prensa, se convirtió en «una pionera con presentaciones paralelas en ambos países, algo que no había sucedido en los últimos 60 años de tensión política».
«Para mí fue una experiencia muy bonita, no teníamos idea de cómo iba a reaccionar el público de los dos lados. La película le habló a la gente, cada cual tiene su película en su cabeza», dice Betancourt desde Los Ángeles, California, donde se convirtió en el primer cubano con beca en el programa de Dirección del American Film Institute.
Por su parte Ortega, quien reside en Miami y todavía cree que «fue un enigma que se proyectara allá», prefiere recordar el abrazo de una señora en La Habana.
«Me dijo que ellos necesitaban una película así. El arte a veces funciona para decir cosas que la gente no sabe decir», explica.
A su juicio, «la película en Cuba demostró que Miami no es un lugar oscuro. Queríamos mostrar el lado del amor y de la identidad cubana por encima de todo».
