Tres influyentes congresistas republicanos de origen cubano han lanzado una nueva ofensiva legislativa para endurecer el embargo hacia la isla. La representante María Elvira Salazar, junto a sus colegas Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, enviaron recientemente una carta formal a los Departamentos del Tesoro y de Comercio de los Estados Unidos. En la misiva, exigen la revocación inmediata de las licencias especiales que actualmente permiten a ciertas empresas estadounidenses realizar transacciones comerciales con Cuba.
La solicitud, hecha pública a través de la cuenta oficial de Salazar en la plataforma X, marca una postura de «cero tolerancia» frente a las flexibilizaciones que, según los legisladores, han permitido el flujo de capital hacia las arcas del gobierno cubano. Salazar fue contundente al afirmar que estas autorizaciones no son meros gestos humanitarios o comerciales, sino mecanismos que «debilitan las sanciones y socavan la Ley LIBERTAD».
El argumento central de los congresistas es que el dinero generado por estos intercambios comerciales no beneficia al pueblo cubano ni fomenta el sector privado independiente, sino que termina «poniendo dinero en manos del régimen». La carta insta a la administración actual a cerrar cualquier vacío legal que permita estas excepciones. «Sin excepciones. Sin vacíos. Que se cumpla la ley y se corte cada dólar que mantiene a la dictadura en el poder», sentenció Salazar en su comunicado.

Esta acción se produce en un contexto de creciente tensión sobre la política exterior de EE.UU. hacia Cuba. Mientras algunos sectores abogan por el acercamiento para empoderar a las Mipymes en la isla, el bloque republicano del sur de la Florida sostiene que muchas de estas entidades están conectadas con el Estado. Los congresistas insisten en que la única vía para la democratización es la asfixia económica total de la cúpula gobernante, impidiendo que accedan a divisas a través de negocios con compañías norteamericanas.
Se espera que esta petición genere reacciones tanto en Washington como en La Habana, dado que el comercio de alimentos y ciertos insumos médicos ha sido una de las pocas vías de alivio en medio de la crisis económica que atraviesa la isla.
