Sobre la generación eléctrica en Cuba

En el día de ayer en el espacio televisivo cubano Mesa Redonda se debatió la situación actual del sistema electro energético que afronta Cuba.

En el espacio compadecieron el ministro de Energía y Minas y directivos principales de la Unión Eléctrica. El ministro Liván Arronte Cruz comenzó explicando cómo se encuentra conformado el parque de generación de Cuba. Aclaró que el 40.6% de la capacidad de generación se produce en centrales termoeléctricas, el 21.7% con motores a fuel oil, y el 21.9 % con motores a diésel.

Cuando la disponibilidad de la generación no cubre la demanda –precisó el ministro–, hay que afectar el servicio eléctrico para poder mantener una reserva que permita garantizar la estabilidad del sistema y los requerimientos de seguridad. 

 “No es solo mantener la generación. También tenemos que comprar los combustibles que hacen falta para mantenerla y para el sostén de la economía. Con los precios actuales del mercado y por el riesgo Cuba y las primas que nos ponen, el combustible nos sale mucho más caro que como se oferta en el mercado internacional. 

Desde el 21 de junio, se están produciendo afectaciones al servicio eléctrico nacional, provocadas por la baja disponibilidad de las capacidades de generación en el sistema eléctrico nacional. Actualmente –dijo–, las reservas de operación del sistema eléctrico son bajas y en ocasiones han estado por debajo de lo que se requiere para cubrir la demanda de energía de los consumidores, por lo que se hace necesario e inevitable la afectación del servicio eléctrico.

En el país existen ocho centrales termoeléctricas con un total 20 bloques en explotación, que constituyen la parte más importante de la generación base del sistema eléctrico. 

La vida útil de una termoeléctrica está entre 30 y 35 años. En nuestro caso, excepto los dos bloques de Felton, que llevan 25 y 21 años sincronizados, los demás tienen más de 30 años de explotación y siete de ellos acumulan más de 40 años operando.

 “Hoy, en medio de toda esta situación, las dificultades no son mayores porque hay un grupo grande de ingenieros, técnicos y obreros que todos los días, mediante innovación, buscan y dan soluciones a muchos de los problemas que surgen en nuestra industria todos los días”, afirmó.

Los directivos expresaron que la baja disponibilidad de generación está relacionada fundamentalmente con el mantenimiento que no ha podido ejecutarse a las centrales termoeléctricas debido a la falta de materiales y piezas de repuesto por limitaciones financieras, que impiden adquirir los recursos necesarios para las reparaciones. Agregaron que también ha afectado la llegada de la pandemia del coronavirus y el alto índice de averías o salidas imprevistas de los bloques que permanecen en operación.

En cuanto a las perspectivas para mejorar la situación actual, afirmaron que la Unión Eléctrica no está de brazos cruzados. Hay muchos trabajadores enfrascados en revertir esta situación, pero tenemos que, obligatoriamente, comenzar a ejecutar los mantenimientos. La solución está en recuperar las capacidades de generación que hoy están indisponibles. Ya tenemos la unidad de Felton, y Mariel ya logró sincronizar.

Sobre la generación eléctrica en Cuba

 “No solo contamos con la Unión Eléctrica, sino con la industria nacional. El pasado año tuvimos una falla en Nuevitas que dejó fuera un bloque de 120 megawatts, y se construyó en planta mecánica de Camagüey la pieza necesaria: un piñón de un reductor, de 600 mm de diámetro. Se logró fabricar y poner en funcionamiento.

Informó que en la generación distribuida, la industria nacional tiene hoy 674 piezas en estudio; de ellas, 376 en diseño y 262 fabricadas y en prueba para su montaje específico en motores. “No es todo lo que se requiere, pero son pasos importantes para la sustitución de importaciones y el ahorro de recursos financieros.

En estos momentos se encuentra fuera de servicio el bloque de la termoeléctrica Antonio Guiteras por una falla en caldera. Se trabaja 24 horas en la solución de esta avería y el mantenimiento. Durante el tiempo de solución de esta avería se realizan otras acciones de mantenimiento, que permitirán la entrada al sistema del bloque con 260 MW, recuperando 90 MW que tenía limitados en el momento de su salida de servicio.

Jorge Armando Cepero Hernández, director general de la Unión Eléctrica, explicó cómo se organizan las afectaciones del servicio eléctrico.

Cada provincia, en dependencia del tamaño, tiene entre cuatro o cinco bloques de afectaciones, y circuitos que son apagables. “Se han planificado apagones de alrededor de cuatro o seis horas. En una provincia que tiene cuatro o cinco bloques, esto permite una afectación de 16 o 20 horas, que es lo que normalmente se pronostica cuando sale un bloque. De ser más las unidades fuera de servicio, la afectación será mayor”.

En el contexto actual, con la pandemia, hay circuitos que no se incluyen en la programación de las afectaciones, no son apagables, pues tienen carga de interés económico, social. 

Finalmente, el ministro de Energía y Minas ratificó la voluntad de mantener una información constante sobre la situación real del Sistema Electroenergético Nacional. “Queremos transmitirle a todo nuestro pueblo confianza y seguridad de que se trabaja por todos los trabajadores y cuadros del sector para minimizar las afectaciones en las complejas situaciones que nos encontramos”, concluyó.

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