Artemisa inició la venta a plazos desde el Mercado Industrial La Complaciente, una modalidad que ofrece nuevas oportunidades para la adquisición de bienes cuyo precio supere los 2500 pesos.
De acuerdo con el periódico local El artemiseño, los interesados presentarán para el contrato su carné de identidad, un certifico del centro de trabajo que avale sus ingresos mensuales y dos codeudores.
Kirenia Carabeo, directora interna de Comercio, manifestó que al adquirir un bien a plazos pagarán en efectivo el 20%, y la diferencia se dividirá entre 11, de acuerdo con la cantidad de meses necesarios para liquidar la deuda.
Al analizar la formación del precio de algunos productos, Carabeo explicó que el cálculo incluye el precio de costo que se paga al proveedor, el tributo a la ONAT, la contribución local del uno por ciento y los gastos fijos de la empresa, incluida la transportación. Por eso en el contrato se establece un 2,5% de interés por el tiempo que el cliente tarda en pagar.
La semana anterior, La Complaciente ofrecía a plazos juegos de sala de 27000 y 31000 pesos, y juegos de comedor de seis sillas por un valor de 20094.30. Ese Mercado Industrial se ubica en calle 50, entre 25 y 27,en el Bulevar artemiseño.
De momento, es el único establecimiento de la provincia con venta a plazos. Pero Comercio pretende extender el servicio a otros municipios, y crea condiciones para la apertura de una tienda virtual, cuya mercancía se pagará al contado mediante las plataformas de Transfermóvil y EnZona.
Publicada el pasado 20 de julio en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 66, la modalidad de venta a plazos establece que accederán a ese servicio los ciudadanos cubanos con domicilio permanentemente en el país, que residan en la provincia donde se solicite la venta, y cuenten con más de 18 años de edad, capacidad legal y de pago.
Según la norma, entre otros requisitos, los compradores deben tener ingresos demostrables, fijos y regulares avalados, y haber honrado o estar honrando otras deudas contraídas bajo esta modalidad de venta, indica la fuente.
La primera transacción de ese tipo que se ejecutó en el país tras la aprobación fue la venta de bicicletas ensambladas en la Empresa Industrial Ciclos Minerva a estudiantes de la Universidad Central de las Villas, en Santa Clara.
