La Habana, 21 de enero de 2026 — Un funcionario de la Casa Blanca confirmó este miércoles que Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, tiene previsto visitar Washington en los próximos días, aunque sin ofrecer por ahora fecha exacta ni detalles de la agenda oficial.
El viaje se producirá pocas semanas después de la operación militar del 3 de enero en la que fuerzas de Estados Unidos capturaron al expresidente Nicolás Maduro y a su esposa, trasladados luego a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo.
Rodríguez asumió la presidencia interina tras la destitución de Maduro y se ha convertido en la figura clave de la nueva etapa política venezolana, marcada por acuerdos petroleros y contactos directos con la administración de Donald Trump. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, destacó recientemente un acuerdo valorado en 500 millones de dólares que permite a Estados Unidos comercializar hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano, gestionando los ingresos antes de transferirlos a Caracas.
Desde Caracas, la presidenta interina ha defendido el giro diplomático como una vía para “evitar una escalada mayor” y preservar la soberanía, mientras insiste en que Venezuela mantiene el derecho a relacionarse con Rusia, China, Irán y Cuba, además de Estados Unidos. En un discurso ante el Parlamento, Rodríguez llegó a afirmar que, si debía ir a Washington como jefa de Estado, lo haría “de pie, caminando, con la frente en alto y llevando la bandera tricolor”, en referencia a las tensiones históricas entre Caracas y Washington.

Para Cuba, el acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro de los envíos de crudo y los acuerdos de cooperación que han sostenido durante años parte del sistema energético de la isla. El control reforzado de Washington sobre las exportaciones de petróleo venezolano y sobre los flujos financieros asociados podría limitar la capacidad de Caracas para mantener niveles previos de apoyo energético a La Habana en pleno agravamiento de la crisis económica cubana.
Analistas consultados por medios internacionales señalan que la visita de Rodríguez a Washington podría consolidar un nuevo eje de negociación con la Casa Blanca, en el que la estabilidad interna venezolana y el control del petróleo se cruzan con la estrategia regional de Trump hacia Cuba y otros aliados de la era chavista. En este contexto, cualquier ajuste en los acuerdos energéticos Caracas–La Habana repercutirá directamente en los apagones, el transporte y el costo de la vida en la isla, ya golpeada por la inflación y la escasez.
Por ahora, ni la Casa Blanca ni el gobierno interino venezolano han confirmado si la agenda de Rodríguez en Washington incluirá una reunión formal con Donald Trump, pero la sola posibilidad de un encuentro en el Despacho Oval es leída como señal del nuevo peso de Caracas en la estrategia de Estados Unidos para el Caribe. La evolución de este viaje será seguida de cerca en La Habana, donde autoridades y población intentan anticipar cómo se reconfigurará el mapa de alianzas y suministros en medio de una de las crisis más profundas de las últimas décadas.
“Con información de Euronews, EFE, El País y CNN”.
