La Habana, Cuba — A un mes exacto de la implementación del nuevo esquema cambiario oficial en la isla, los resultados distan mucho de las promesas de recuperación económica. El reconocido economista cubano Pedro Monreal ha ofrecido un balance crítico sobre la gestión gubernamental, señalando que la llamada «tasa flotante» no ha logrado sus objetivos fundamentales.
Un mes de «penas y sin gloria»
A través de su cuenta en la red social X, Monreal destacó la coincidencia temporal entre dos hitos recientes de la política económica cubana: el anuncio de la nueva tasa de cambio oficial y la reciente notificación gubernamental sobre el paso a una «economía de tiempos de guerra».
Según el experto, el mecanismo cambiario implementado por el Estado libra actualmente una “batalla con penas y sin gloria”, sugiriendo que la medida carece de la efectividad necesaria para estabilizar la macroeconomía nacional.
El análisis de Monreal: «Transcurrió un mes exacto entre el anuncio de una nueva tasa de cambio oficial flotante y la notificación del análisis y aprobación de planes y medidas para ‘el paso al Estado de Guerra’ en Cuba».
Datos duros: El peso sigue perdiendo valor
Más allá de la retórica política, Monreal aportó datos concretos sobre el comportamiento de la moneda nacional frente a la divisa estadounidense dentro de este nuevo esquema.
Las cifras son claras: el Peso Cubano (CUP) se ha devaluado un 3,9% frente al Dólar (USD) bajo la propia tasa flotante oficial. Este dato es especialmente sensible, pues contradice directamente las proyecciones del gobierno cubano.
El objetivo declarado por las autoridades al implementar este «nuevo mercado cambiario» era favorecer la recuperación de la capacidad de compra de la moneda nacional. Sin embargo, la realidad expuesta por el economista indica un incumplimiento de esta expectativa gubernamental. En lugar de fortalecerse, el peso continúa perdiendo terreno, lo que presiona aún más la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.
Contexto Económico
Esta actualización llega en un momento crítico para la economía cubana, caracterizada por una inflación galopante y una profunda crisis energética. Mientras el mercado informal sigue marcando pautas de precios muy superiores a las tasas oficiales, el intento del Estado por captar divisas y estabilizar el tipo de cambio parece, según el análisis de Monreal, insuficiente para revertir la tendencia negativa.
