La Mesa Redonda de este jueves estuvo a cargo del Ministro de Economía Alejandro Gil Fernández, en clara defensa de las polémicas tiendas en Moneda Libremente Convertibles, como medida «para salvar lo que tenemos».
«Se puede decir que se está vendiendo en una moneda en la que no se paga, pero lo que se está vendiendo en esa moneda es para captar divisas para financiar y comprar producciones que se venden en una moneda en la que sí se paga», ha dicho Gil Fernández como respuesta justamente a ese cuestionamiento muy discutido entre los cubanos.
Al no tener combustible, continuó Gil Fernández, también podíamos haber programado apagones.
“Habría que preguntarse: ¿en qué situación estuviéramos si no existieran las tiendas en MLC? ¿Cómo hubiéramos mantenido un nivel, aunque sea mínimo, de oferta en las tiendas en moneda nacional, y financiar la electricidad, los medicamentos y gastarnos más de 100 millones de dólares en el combate a la COVID-19? ¿Cuántos PCR hacemos? ¿Cuánto cuestan? ¿Y a qué cubano se le cobra?”.
Cuba gasta 746 millones de dólares en arroz, leche en polvo, pollo y trigo. «Entonces, qué hacemos ¿cerramos las tiendas en divisa y le decimos a la población que no tenemos pan? ¿Cuál es la manera responsable que un gobierno enfrenta ese desafío?», cuestionó el también viceprimer ministro.
Alejandro Gil afirmó que es totalmente falso que Cuba pretenda convertir todas sus tiendas a MLC al eliminarse el CUC. Lo que sucederá, dijo, es que las tiendas en CUC pasarán a pesos cubanos y los precios se mantendrían en el entorno de los actuales.
Estas tiendas surgieron el pasado año como necesidad de captar las divisas que salían del país, estimadas en 3 mil millones de dólares. La idea fue a combatir ese fenómeno del mercado paralelo con la vía de la oferta en el mercado nacional en MLC, de motos y equipos con una alta demanda entre los cubanos.
