El Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social (MTSS) aprobó una ayuda financiera gubernamental dirigida a los pensionados de la Seguridad Social para que, puedan “asumir el costo de la canasta familiar normada, el arroz adicional y los productos de aseo que se entregan de forma controlada a través de la libreta de abastecimiento”.
La nota oficial publicada por el periódico estatal Granma donde se indicaba dicha aprobación no especificaba el tiempo que durará el proceso de pago de dicha “ayuda”, pero sí precisó que el mismo comenzó este mes por lo que se infiere que la entrega de los bonos se realizará hasta el mes de diciembre, cuando se prevé que culmine la asignación de los productos adicionales mencionados.
Aunque no se in formó sobre un monto fijo para estos pagos porque “se otorgan en correspondencia con la composición del núcleo familiar” de los asistenciados; y no se ofreció ni una cifra referencial o una explicación sobre el protocolo de determinación de esas cantidades, de acuerdo a lo declarados por algunos de los beneficiarios, la «ayuda» extra del Gobierno cubano es de apenas unos 8 dólares al cambio informal.
Idalmis, beneficiaria de la Seguridad Social holguinera que vive con su hija (quien es estudiante), contó que su pensión es de 2.060 Pesos Cubanos (CUP) al mes y le llegaron 2.620 CUP en el último cobro, lo que significó 560 CUP por encima de su pensión.

La cubana comentó que el gesto, por muy pequeño que sea, siempre viene bien, pues el dinero cada día alcanza para menos en la isla. Este leve incremento representa una entrega de 280 CUP para ella y la misma cantidad para su hija, lo que hace unos 12 Dólares Estadounidenses (USD) al cambio oficial y poco más de 4 USD al cambio informal (que es el realmente empleado). El monto de la “ayuda” es irrisorio frente a la súbita escalada inflacionaria que ha sufrido el país desde que se hizo efectiva la desastrosa Tarea Ordenamiento en enero de este 2021.
Pese a que la distribución del dinero se planteó como parte de una política “permanente en Cuba” para ofrecer “atención a los más vulnerables”, el Estado asume únicamente lo relativo a los productos normados que se distribuyen a la población mediante la libreta de abstecimiento, la que el propio Gobierno ha reconocido como insuficiente para cubrir el 50% de las necesidades básicas de las familias.
La entrega de estos productos alimenticios extras formó parte de una estrategia gubernamental para calmar las tensiones luego del estallido de las protestas populares masivas del pasado 11 de julio en el país y aunque para muchos cubanos resultan convenientes estas “ayudas”, la población continúa desconfiada y enfadada con el Gobierno, asegurando además que:
Estas “iniciativas” no valdrán de nada ni significarán cambio alguno a la crisis nacional, por lo que la estrategia gubernamental ha sido rebautizada popularmente como “curitas de mercurocromo”.
