Tres muertos, un desaparecido y ocho heridos es el saldo preliminar de una explosión ocurrida este miércoles, en el centro de Madrid.
El potente estallido afectó un inmueble situado en el número 98 de la calle de Toledo, en el distrito Centro, muy cerca de la Puerta de Toledo y junto a la iglesia Virgen de la Paloma y el colegio concertado La Salle-La Paloma y ha volado las cuatro plantas superiores del bloque, según ha informado el delegado del Gobierno, José Manuel Franco.

La policía acordonó el lugar de la explosión y se encuentran trabajando en la zona de conjunto con numerosas dotaciones de bomberos. La residencia de ancianos colindante con el inmueble dañado ha sido evacuada. Los vecinos aseguran que habían olido a gas en la zona en las horas previas a la explosión. El alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, ha explicado que la principal hipótesis sobre la causa de la explosión es que se debió a un escape de gas y ha hecho una valoración preliminar “con todas las cautelas”.
Según el primer balance realizado por Emergencias, dos de los fallecidos son una mujer de 85 años que iba caminando por la calle y un hombre cuya edad no se ha facilitado. Fuentes policiales indican que la explosión se produjo cuando operarios de gas revisaban la instalación en la parte posterior del edificio, un centro parroquial de la Iglesia de la Virgen de la Paloma, que tiene despachos, un centro de acogida de Cáritas, salas de reuniones, un salón y tres viviendas para sacerdotes.
El delegado del Gobierno, José Manuel Franco, comunicó que uno de esos trabajadores se encuentra desaparecido y en cuanto sea posible, entrarán los perros de la policía para detectar la presencia de personas en el interior, ha añadido.

“Los bomberos van a ver si se han producido daños en el muro colindante que hay entre esa construcción que ha explosionado y el de la residencia de ancianos. Asimismo, han caído cascotes al patio del colegio que está anexo al bloque”, ha señalado Almeida.
En estos momentos, el inmueble “está incendiándose por dentro, pero no se considera prudente intervenir por parte de los bomberos. En caso de apagarlo podría producirse un embalsamiento de gas que podría afectar muy gravemente a la estabilidad del inmueble”, ha indicado el regidor madrileño, que no descarta que posteriormente se pueda producir un derrumbe controlado del inmueble. La policía ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que no se acerquen a la zona, en el corazón de la capital.
Los heridos más graves son un varón de 26 años, que ha sido trasladado al hospital de la Paz en estado moderado-grave; otro varón de 53 años con traumatismo craneal que está siendo tratado en el hospital Ramón y Cajal y un tercer hombre, que sufre una fractura en una pierna y que se encuentra en el hospital Clínico. En el lugar del suceso han sido atendidos otros seis heridos leves. Además, dos policías nacionales, también con heridas leves, han sido trasladados a la clínica Nuestra Señora América. Los agentes han desalojado a vecinos y viandantes.

Algunos de los testimonios ofrecidos por los testigos y que han sido publicados dicen:
“Estábamos a 400 metros y he escuchado la explosión. Nos han evacuado a todos los residentes”, afirma Juan Miguel Estepa, trabajador de la residencia Los Nogales.
Una mujer que acababa de bajar del autobús cuando oyó la explosión, a escasos 50 o 100 metros, ha explicado que vio “un cuerpo tendido en el suelo”, aunque no puede asegurar si era un herido o un fallecido.
Paula Moran, de 16 años, también estaba en su casa, en la calle del Concejal Benito Martín Lozano, cuando ha escuchado el fuerte estruendo. “Pensaba que era un petardo, pero todo el mundo se ha asomado y hemos bajado todos en mi familia”, cuenta en la Puerta de Toledo.
“Vivo justo enfrente. Estaba haciendo la comida en la cocina de mi casa cuando ha sonado un tremendo estruendo. Al escuchar el ruido, me he asomado al salón por la ventana y he visto cómo reventaba el balcón del salón hacia dentro”, cuenta todavía en estado de shock.
Rodrigo Verano, de 37 años, que ha resultado milagrosamente ileso. “Estoy perfectamente”, dice sin salir de su asombro por la suerte que ha tenido. Los restos del balcón, “cascotes, cristales y mampostería”, han caído encima de su mesa, en la que estaba trabajando poco antes. Tras la explosión, “ha temblado todo el bloque durante 15 segundos” y se ha asomado a la calle. “Entre la polvareda, he visto el edificio en llamas”. Verano, junto a otros vecinos de su bloque, han salido a calle a ver qué había ocurrido, pero la policía les ha pedido que regresaran a sus casas, donde se encuentran a la espera.

