Un conmovedor video compartido por Yailín Mesa Vázquez, una de las sobrevivientes del naufragio de Cárdenas, en Matanzas, revela los aterradores momentos desde que se produjo la catástrofe y pide que sean liberados los hombres sobrevivientes del fracasado intento de salir de Cuba, que aún permanecían detenidos.
Con su relato, la cubana quiso compartir más detalles de lo ocurrido a familiares y amigos de las víctimas y desaparecidos. Hasta el momento de grabado el video había un saldo de siete fallecidos y 10 personas desaparecidas.
“Estoy bien físicamente emocionalmente aún no lo estoy. Ha sido un proceso bien duro y bien largo para mí y mi familia como para todas las familias”, empezó detallando Mesa quien además pasó por el triste momento de ver morir a su hermana y a muchos amigos.
La embarcación salió el lunes 23 de enero, de un lugar llamado la Sierrita en Cárdenas. Éramos un grupo bastante grande de personas en ese momento no sabía cuánto éramos. Sólo sabíamos que éramos bastante. Tiramos el barco al agua nos montamos con el mismo objetivo de llegar a Estados Unidos, rememora la sobreviviente.
A penas salieron, aseguró Mesa, el motor empezó a fallar y en una hora caminaron nada más tres kilómetros cuando hacían unos 13, paramos y nos dimos cuenta que faltaban uno o dos tornillos. En ese momento, dijo, todos comenzaron a ponerse nerviosos.
Debido a la vibración comenzó a entrarle agua al barco, empezamos a querer alzar la vela para llegar al cayo rápido, retrocedimos un poco, ya se veía el cayo y el faro lejos, pero a la vista.
Empezó a entrar demasiada agua y se viró para el lado que estábamos sentadas yo y mi hermana. Todos caímos al agua. Llevábamos 370 litros de petróleo bastante peso para el barco. El motor pesaba creo dos toneladas dos sacos con pomos de agua más los alimentos las pertenencias de todos nosotros y muchas personas.

Algunos tenían chalecos otros no. Yo y mi hermana teníamos un chaleco. Empezamos todos a gritar a desesperarnos unos cogieron tanques. Un grupo de tres comenzó a nadar con un tanque para intentar llegar al cayo, otro tenía un teléfono y podía llegar hasta el cayo con un par de patas de ranas.
Mesa confiesa que pensar en su hija le daba fuerzas, cuando fue rescatada en el mar ya no tenía casi esperanza, fue trasladada a un policlínico de Varadero y luego a la PNR de Santa Marta.
Cuando comenzaron a interrogarnos traté de colaborar, en ese momento pensábamos que eran 26, al otro día entre todos contamos un promedio de 30 o 31 personas. El muchacho de las patas de ranas contó que logró llegar al faro. Le hizo señas a un barco de pescadores que no se podía acercar y lo alumbró con un foco hasta el otro día por la mañana que amaneció.
Me imaginó que esos pescadores tuvieron que haber llamado a Guardafronteras, narra, no sé por qué no vinieron en toda la noche sino hasta el otro día que amaneció. Solamente tenía en mi cabeza por qué se habían demorado tanto en rescatarnos.
A mí me pusieron una multa de 3000 pesos. Llegaron los familiares y pedí de favor que me dejaran ver a mi madre pare ser yo la que le diera la noticia de mi hermana, pero no me dejaron. Cuando pude verla se desmayó y la trasladaron al policlínico de Santa Marta, me soltaron y pude ir para allá.
Hay muchos cuerpos que todavía no han encontrado, detalla la joven, como el de mi hermana que todavía sigue desaparecida. Gracias a Dios que no cancelaron la búsqueda. Yaylín Mesa Vázquez agradeció a los pescadores que la rescataron en el mar.
Desgracias como estas se repiten continuamente, ante la crisis migratoria cubana, recrudecida en los últimos meses. Lamentablemente permanece la duda sobre el número de cubanos que han perdido la vida en circunstancias similares.

Triste,muy triste.Que Dios de fuerzas a familiares de fallecidos y desaparecidos.Gracias a Dios por las vidas salvadas.