¿Quiénes sirvieron de inspiración para el Alma Mater de la Universidad de La Habana?

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Cuba
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Muchos criollos fuera y dentro de Cuba han estudiado en la prestigiosa Universidad de La Habana. Disímiles son las historias y curiosidades que envuelven este espacio de altos estudios de la geografía habanera.

Una de las más interesantes para los cubanos se encuentra vinculada con su Alma Mater, símbolo del centro más antiguo de su tipo en la Isla.

La Universidad Fue fundada el 5 de enero de 1728 por los frailes Dominicos pertenecientes a la Orden de Predicadores. Es también una de las primeras de América. Está adscripta al Ministerio de Educación Superior (MES). Fue declarada Monumento Nacional el 10 de octubre de 1978.

Quienes pasean por sus instalaciones, sabrán que allí, entre su arquitectura neoclásica, justo entre el Rectorado y la simbólica escalinata de la entrada, se encuentra el Alma Mater.

La escultura resulta obra del checo Mario Joseph Kórbel (Osek 1882- Estados Unidos 1956). Al decir de los historiadores, su construcción inició a principios del siglo XX, 1919-1920.

Por si no lo sabías, no estuvo inicialmente ubicada en el emplazamiento que hoy ocupa, sino cerca de la Plaza Ignacio Agramonte.

Fue en 1927, cuando se colocó en el lugar que actualmente ocupa. Los arquitectos cubanos Félix Cabarrocas y Evelio Govantes, construyeron un pedestal para emplazarla.

En 1928, quedaría construida la escalinata y con ella el recibimiento perfecto a todos los estudiantes cada año hasta nuestros días.

La imagen del Alma Mater estuvo inspirada en dos mujeres. En el proceso de conformación del cuerpo, se tomó como referencia cierta mulata que por desgracia su identidad quedó perdida en la Historia. No se sabe nada de ella, solo este simple dato.

El rostro fue la imagen de Feliciana Villalón Wilson, una joven que en aquel entonces solo tenía 16 años. Una combinación que simulara a Palas Atenea. 

Hace unos años, la hija de la modelo, la pintora Feliciana Menocal Villalón,  a sus 76 años, confesó que en realidad a Korbel de quién le hablaron fue de su tía Carmen, que era la más bella de las tres hermanas. Cuando este fue a su casa a reunirse con ella, le presentan al resto de sus hijos. Sucedió lo inesperado: el escultor se deslumbra por Feliciana y abandona la propuesta inicial porque consideraba que ella tenía un rostro más maternal.

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