¿Qué sabes sobre el café cubano?

Señoras y señores, ¡miren que el cubano toma café! Esa bebida que se obtiene a partir de semillas tostadas y molidas de los frutos de la planta del mismo nombre.

¡Cómo nos encanta! Nos gusta el café bien fuerte, cortadito, espresso, cappuccino. Óigannos, existen varias maneras de prepararlo. Sin embargo, los “cubaniches” le ponemos dedicación a cada taza de café que hacemos. Resulta un arte que sólo nosotros sabemos cómo imprimirle paciencia y precisión para que quede con la espumita y sabor que tanto nos agrada.

El café cubano puede ser muy intenso, dulce o amargo. Nos atrevemos a decir que como ningún otro en el mundo. Aunque hemos pasado por todo tipo de variedades. Sobre todo, esa en que un mayor porciento es chícharo, mientras que el otro es café. ¿Quién no la ha probado aún?

¡Qué rico es levantarse en la mañana y tras un cigarrillo (para quien fume), o cuando nos hacen la visita los mejores amigos “tomadores”, llenar la tacita con esta bebida tan estimulante! Amigo, ¿quiere usted un “buchito” de café? Así decimos sin reparos cuando recibimos a alguien. Quizás no tengamos más nada que brindar, pero esta infusión no puede faltar.

Para los cubanos es como el té para los ingleses, lo que no respetamos horarios como ellos. Siempre aparecerá una excusa para hacer café. Según algunas personas, es la bebida causante del mayor dolor de cabeza si no se toma bien temprano.

Pues si no lo sabían, Cuba es reconocida como una de las mayores potencias productoras de café. Nuestra cultura en la obtención del mismo data de muchos años. Ya es una tradición familiar, se ha transmitido de generación en generación.

El campesino cubano otorga cuidados especiales a esta planta, amor y conocimiento acumulado durante largo tiempo. La primera planta de cafeto que arribó a Cuba fue en el siglo XVIII, de la mano de Don José Gelabert, quien fundara en 1748 en las afueras de La Habana, el primer cafetal de la Isla con semillas provenientes de Santo Domingo, actual República Dominicana. Así fue creciendo la producción con granos de excelente calidad, a pesar de que hoy día no es elevada.

No importa su preparación, el café siempre será un pretexto para unir a los amigos, vecinos y familia con el fin de pasar un buen rato, compartir y conversar, con esa algarabía que nos caracteriza.