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¿Qué decir en Cuba cuando todo te queda lejos?

De por sí, Cuba resulta una Isla pequeña cuyas fronteras todos los días son besadas por las aguas calurosas del Caribe. No es muy extenso nuestro país en comparación con otras tierras en diversas latitudes.

Sin embargo,  a muchos de los cubanos en Occidente les parece que el Oriente del país queda “en casa de las quimbambas” y viceversa, cuando no median tantos kilómetros de por medio.

Quizás porque estuvimos atrapados en nuestro pedazo de mundo por mucho tiempo, no todos teníamos las posibilidades de lanzarnos a probar suerte al exterior y recorrer grandes distancias para alcanzar nuestros objetivos.

En Cuba, los cubanos tenemos diversas maneras de referirnos a cuán lejos puede estar un lugar.  Una de ellas resulta la ya mencionada “en casa de las quimbambas”. Se emplea generalmente para referirnos a grandes longitudes a recorrer o para indicar que está fuera de los límites comunes a andar.

Otra que quizás suene un poco ruda, pero que se utiliza usualmente es “está en casa del caraj… o de los coj…”. Trae consigo la misma connotación de lejanía. Entre cubanos no constituye un problema, pues estamos acostumbrados a escucharla. Si a alguien foráneo se le da esta indicación, puede molestarse sin dudas.

Asimismo, se emplea mucho “donde el diablo dio las tres voces y nadie lo oyó”. Imagínense los lugares donde habita este ser que lanza tres gritos al viento y nadie lo pudo escuchar. Así de lejos debe estar el lugar.

Por otro lado está “en remangalatuerca”. Sueña gracioso cuando alguien expresa la frase en aras de decirte que no estás muy cerca de ese destino. No necesariamente tiene que estar a miles de kilómetros para emplearla.

Y si eres de los que vive en barrios lejos de urbes bien pobladas, estarás en “tumba la burra”. Generalmente se usa para referirnos a espacios ubicados en zonas rurales. Entonces, ¿ya sabes qué decir en Cuba cuando todo te queda lejos?

El culto al cuerpo en la Mayor de las Antillas

Señoras y señores, ciudades y pueblos de toda Cuba se llenan de gimnasios. Garajes y patios se pueblan con diversidad de aparatos para hacer ejercicios, desde los más rústicos hasta los más profesionales.

Y es que los criollos con el paso del tiempo han adquirido cultura física y todos quieren verse “en forma” para cuando llegue el verano.

Muchos dueños de gimnasios particulares cuentan con licencias emitidas bajo el nombre de “Instructor de Prácticas Deportivas”. Por esa licencia deben pagar cerca de 150 pesos cubanos, unos 9 dólares, además de una mensualidad que oscila entre los 300 y 600 pesos, dependiendo de la recaudación mensual. Pero sabemos que donde se hizo la ley, se inventó la trampa.

Existen varias razones por las cuales los cubanos van a ejercitarse. Las principales constituyen la salud y el deseo de mejorar la apariencia personal.

Más que nunca, el cubano quiere tener un cuerpo erguido, repleto de músculos bien firmes. Esto aumenta la autoestima y potencia la energía positiva, fundamental para la realización de cualquier proyecto humano.

Pero en un gimnasio, además de hacer ejercicios, las personas van a socializar. Hay quienes se lo toman bien en serio y realizan tertulias sentados en los bancos que no se utilizan en ese momento. Los temas son variados, desde la chica o chico más interesante, hasta cómo poder ejecutar un movimiento.

La imagen del intelectual como un individuo delgado, de pelo largo y aspecto lánguido ha desaparecido en la Isla. En nuestros gimnasios, hay una fuerte presencia de estudiantes universitarios y profesionales de diversas disciplinas. Todos buscan bienestar y verse “de etiqueta”.

En estos espacios confluyen personas de diversas edades. Están quienes les encanta hacer “topes” para probar fuerzas, aquellos que alardean de sus habilidades, los que observan, quienes de verdad hacen ejercicios, los que dejan caer las pesas (regaño incluido), además de otra serie de personajes que serán protagonistas en otros materiales.

TRAS LA HUELLA GUARDIANES DEL BOSQUE «MADERA»

Disfruta del policíaco cubano Tras la Huella Guardianes del Bosque «Madera»…

Lo curioso de pescar “con globos” en Cuba…

Señoras y señores, ¡lo que se les ocurre a los criollos, no se le ocurre a otro humano sobre la faz de la Tierra! Nuestra capacidad de inventiva, arrojo e ingenio nos permite desandar el día a día en Cuba.

Los cubanos han encontrado una forma de pescar muy peculiar, sobre todo en el paseo marítimo más popular de La Habana, el Malecón.

La técnica, nada más y nada menos, consiste en inflar de tres a cuatro preservativos anudándolos de tal manera que uno de ellos quede hacia arriba, para que cumpla función de vela y poderlos lanzar al agua para que floten a unos 300 metros de distancia.

Y es que, en Cuba, la mayoría de sus habitantes perciben salarios estatales ínfimos, por lo que muchos se van al mar a ganarle una batalla en aras de pescar algunos ejemplares de peces que ayuden a la economía familiar.

De esta forma, pueden pescar gallegos, pargos, bonitos y coronados, algunos de los peces preferidos.

Cuando hay mucho aire, deben inflarse menos “globos”. Estos no se ajustan directamente a la línea, van atados a un hilo de coser que los mantiene lejos del sedal para evitar enredos. La carnada viva se coloca con dos anzuelos para no perderla.

Lo cierto es que muchos cubanos hoy día pescan de diversas maneras, al no poder salir al mar en embarcaciones que no estén autorizadas por el gobierno.

Puedes encontrarlos en las tardes y noches a lo largo del Malecón, con cañas de pescar, en cámaras de camión y gomas de espuma haciéndose a la mar y otros emplean los condones como mecanismo para lograr sus metas.

A ciencia cierta nadie sabe a quién se le ocurrió la idea de la pesca “con globos”, pero el que lo ideó se “quedó vació” como decimos en la Isla.

Conoce por qué las playas cubanas son unas de las mejores

Cuba cuenta en su línea costera con más de 200 playas que se caracterizan por el largo y ancho de la franja arenosa, origen y color de la misa, así como el perfil submarino donde se desarrollan.

Actualmente, más de 40 áreas arenosas bajo el intenso sol insular son bien recibidas por el turismo nacional e internacional. Si decides darte una vuelta por alguna de ellas como buen cubano, debes conocer por qué son parte del grupo considerado como las mejores.

Las playas cubanas forman parte de paisajes alucinantes y paradisíacos. La naturaleza que rodea estos sitios es única y digna de admiración.

Asimismo, la calidad de sus aguas no tiene discusión. Resultan aguas cristalinas y puras. Tan transparentes, que en ocasiones puede distinguirse el fondo el mar en determinadas profundidades. Predominan aguas tranquilas, relajantes, cálidas, de color azul turquesa.

Por otro lado, estos santuarios naturales donde prima la diversidad ecológica, poseen arenas muy finas y blancas en su mayoría. Quien camina sobre ellas recibe el abrazo cálido y suave de sus granos. Muchas personas disfrutan sentarse o acostarse sobre estas arenas, pues acarician el cuerpo.

Según la playa que visites, puedes realizar diversas actividades como buceo, submarinismo, pesca y torneos deportivos en aras de pasar un buen rato y disfrutar de las atracciones del lugar.

Existen playas solitarias, a las cuales solo se accede a través de un medio de transporte marítimo o aéreo, con hoteles y hospedajes cercanos al mar de la Isla.

Hay playas como para satisfacer los variados gustos y corresponder a los ingresos económicos de quienes las visitan.

Pero para el cubano, con tener un sorbo de mar, un sol bien caliente y su familia acompañándolo, es suficiente. Se ubican a la sombra de la vegetación, llevan sus mesas de dominó, un poco de bebida y música para celebrar la ocasión en alguna de las playas criollas.

¿Cómo entender a los cubanos?

Señoras y señores, a veces es complejo entendernos. Los cubanos tenemos una manera peculiar de ser y expresarnos. Somos hijos de circunstancias, confluencias y accidentes históricos que nos ha contribuido a lo hoy somos, Cuba.

Todo Cuba Online decide ayudarte a comprendernos un poco:  

Un cubano no está perdido en una conversación. Lo dejan botao’, simplemente, está en la luna de Valencia, entretenido.

A un cubano no le caes mal. Simplemente no te rueda, le caes mal, no te baja y no te traga.

Para el cubano no hace mucho tiempo. Hace un perro que no sabe de ti.

Un cubano no te dice “adiós”. Te dice que “va bajando” o te saluda con un chao pescao’ a la vuelta picadillo.

Para el cubano no hace frío. Sopla el mono y de qué manera.

Un cubano no te pide que cambies el tema de conversación. Te dice gira que te veo fijo, sácame el pie o a otro perro con ese hueso.

Un cubano no tiene una discusión con otra persona. Le pone “el bafle” a alguien y le dice lo poco y lo mucho.

Un cubano no te dice que tu conversación es aburrida. Te ordena que cierres el pico o que dejes la muela.

Un cubano no te dice que no es buen momento para hacer algo. Te advierte que el horno no está para pastelitos.

Un cubano no dice que algo es evidente. Sino que es más claro ni el agua o que se ve desde China y con neblina.

 

Un cubano no disiente de lo que tú dices. Te dice qué tú sabes del amor si nunca le has un beso a un caballo.

Un cubano no te pide discreción. Te recuerda que en boca cerrá’ no entran moscas.

Y así muchas más que posteriormente iremos compartiendo. Al final no es tan difícil comunicarte con nosotros.

GUAPO Y FAJAO’ EN CUBA: ¿CÓMO PONERSE LA CHANCLETA?

La guapería cubana ha evolucionado desde entonces. En cualquier lugar de Cuba, el guapo –cuando se descubre en público- rápidamente infla el pecho, recoge la barriga y gesticula en acto dominante que pretende intimidar al contrario.

¡Saca el pecho carajo!, le gritan los demás al guapo cubano mientras se bate inicialmente entre palabras, gestos y miradas con su adversario.

Quienes viven en la Isla saben que cuando el criollo se ve acorralado por sus problemas, una forma de enfrentarlos es a través de la guapería. Y no estamos hablando de belleza, sino de relaciones de poder y derroche de valentía (en algunos casos).

Ante una ofensa de cualquier índole, los cubanos se les sube la guapería insular, esa que da por expresar frases como: Cuidado que yo sí, No te tires conmigo, ¿Qué te pasa?

Los principales síntomas de la guapería insular son el tono de voz elevado, el ceño fruncido y la gesticulación desmesurada. Puede terminar en una seria discusión o una batalla entre cuerpos.

Desde pequeños nos dicen que no podemos “quedarnos dados”. Debemos responder con valentía para no mancillar el honor. Jamás podemos dejar que nos humillen o maltraten, así funciona la guapería en Cuba.

¡Ni se te ocurra echarte para atrás! Esto suscita comentarios sobre cobardía y por supuesto, darán “puntos” a favor del adversario. Aunque es mejor resolver las diferencias de otro modo, la violencia engendra violencia. No es recomendable. Siempre la situación conlleva actitudes marginales.

Muchas veces, todo queda en un simple intercambio de palabras, habrá que utilizar las más inteligentes en aras de no “quedar por debajo”.

Sucede que el cubano no se deja doblegar, menos entre ellos. Le viene en las venas. Lo mismo un profesional, que un obrero, estudiante o maleante, aprenderán a quitarse la chancleta en clara escena de aquí no se rinde nadie…

Serie Rompiendo el Silencio cap 9 «Confusión»

Otro capítulo de la serie cubana Rompiendo el Silencio cap 9 «Confusión»