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Vivir del Cuento «Noche de Paz» Recordando la noche buena de 2014

Vivir del Cuento «Noche de Paz»

Pánfilo y Chequera tratan por todos los medios de celebrar en paz la noche buena. Invitados: Irela Bravo y El Habanero.

!No dejes de hacer un barbecue a lo cubano!

Para nadie es nuevo que todos los pueblos o sociedades cuando entran en dificultades se vuelven más creativos. He aquí la clave del éxito. Como dijera Einstein: la crisis genera progreso.

El caso de Cuba -como el patio- es particular. Pero se torna muy llamativo. Resulta interesante observar como el cubano se reinventa día por día para cubrir sus necesidades más vitales y poder sobrevivir. En la Isla se sabe cuándo se entra en problemas, pero no cuándo se saldrá de ellos.

Es singular la manera en que un cubano hace un barbecue en la Isla, sobre todo celebrando ocasiones especiales como el fin de año. Merecen un gran elogio por eso.

Lo primero es conseguir la carne que debe ser de cerdo y apoyarla con algunos chorizos o perritos calientes comprados en el mercado ilegal de la Isla o en la tienda para quienes pueden.

Aquí entran en escenas las interminables colas cubanas. Si se te ocurre buscar la carne en tiempo de festividades y celebración, mejor hazlo rápido pues todos quieren conseguir.

Como sea que se haya buscado la comida, queda hacerse del carbón y la vieja silla destartalada para en la Mayor de las Antillas llevar a cabo un barbecue “a lo cubano”

Los cubanos siempre andamos celebrando, aunque se nos esté cayendo el techo encima. Lo importante de estos festejos es estar entre familiares y amigos. ¡Qué mejor motivación que el abrazo colectivo, como red de apoyo, de nuestros seres queridos!

Estos tiempos de Navidad y fin de año, estos instantes de diciembre y año viejo, incitan también abrazos, afectos, diálogos, deseos, pasiones…, depende de cada caso, pero más importante resultan el espacio donde las asperezas se liman y dulcemente vamos derritiendo poco a poco el acero del alma.

Así que celébralos con la familia, entre amigos y con un barbecue a lo cubano, donde tus seres queridos, la música, el bienestar y el cerdo asado sean los protagonistas.

Cuando la Navidad se detuvo en Cuba

El espíritu navideño siempre fue una tradición enraizada en el pueblo cubano. Sin embargo, se interrumpió por casi cuarenta años con la Revolución comunista de Fidel Castro, aún en el poder.

La Navidad resurgió a partir de 1998 en Cuba, con la visita del Papa Juan Pablo II, quien regaló el 25 de diciembre como día feriado.

Fue con Raúl Castro que se llevó a cabo el diálogo con los obispos cubanos, restituyendo a la Iglesia los inmuebles confiscados y permitiendo que fueran difundidos pequeños mensajes navideños por los medios de comunicación audiovisual.

Aunque algunos han reconocido que la Navidad ha recuperado terreno en la Isla, otros añoran el restablecimiento de las festividades por el nacimiento de Jesús y del Nuevo Año, tal como se realizaba antes de 1959.

Durante el tiempo en que la Navidad se escondía temerosa en hogares cubanos, los 25 de diciembre solían pasar como otro día cualquiera en la Mayor de las Antillas, salvo para pequeños grupos de personas reducidos quienes mantuvieron su fe. Se celebraba discretamente en algún templo o casa a puerta cerrada y cuando se podía.

Sin lugar a dudas, es una de las celebraciones más importantes para muchos cubanos hoy día. Fue prohibida por decreto gubernamental en 1969 con el pretexto de que había que trabajar sin descanso para alcanzar los 10 millones de toneladas de azúcar al concluir la zafra del período, en 1970.

Lo interesante es que la meta no se cumplió y las Navidades por un buen tiempo quedaron prácticamente fuera de escena.

Hoy día no se verán hombres disfrazados de Santa Claus con mucha frecuencia, vestidos de rojo, gordos y amables, repartiendo confituras a los niños a la entrada de establecimientos o centros comerciales.  Pero en algún hogar cubano, puede que haya un ambiente navideño especial al calor de la familia y los buenos amigos.

¿Ya has ido a la Misa del Gallo?

Como parte de todos los acontecimientos religiosos que tienen lugar durante la Navidad, se encuentra la muy popular Misa del Gallo, que ocurre a la media noche del día de Nochebuena, hoy 24 de diciembre.

El origen de esta tradición religiosa que celebra el nacimiento de Jesús, según los que saben, se le atribuye al Papa Sixto III, quien en el siglo V instauró la costumbre de celebrar una misa de vigilia nocturna previa al nacimiento del Mesías y esperando el nuevo día “al canto del gallo”.

Dicho “canto del gallo” hace alusión al momento en que comienza el nuevo día. Pero, como no todas las fuentes están de acuerdo con este origen, hay quien lo coloca en una antiquísima fábula.

Esta cuenta que durante el nacimiento de Jesús había un gallo en el establo, el cual fue el primer ser vivo testigo de tal acontecimiento y el encargado de pregonarlo, primero a la mula y al buey, después a los pastores y sus ovejas y por último a las personas que vivían en los alrededores y, por tanto, la venida al mundo del Mesías fue anunciada  “ad galli cantus”, es decir, al canto del gallo.

En Cuba, esta realidad puede estar o no muy cercana a nosotros, a veces hasta puede ser un acontecimiento ajeno por completo a muchas vidas. Se llega al 24 de diciembre de diversas maneras, hay quienes confían en el señor gordo vestido de rojo que trae regalos a casa o quienes van a la iglesia a celebrar dicha misa. Concurren los creyentes de toda una vida, los no tan creyentes que están cansados del hastío diario en la Isla, la anciana de 80 años, el padre y su hija, el hombre que demoró un poco en salir del clóset, quien emigró y está de visita, las que llevan el sexo en la sangre y hasta el dirigente. Al fin y al cabo, resulta una noche especial.

La noche inicia muchas veces con alguna obra teatral, que puede ser el nacimiento de Jesús o el espíritu de Navidad. Los niños y adultos cubanos cantan, el abrazo fraternal impulsado por el cura, las oraciones… Cuando todo termina, seguimos percatándonos de que el día sigue tan jodido como de costumbre en la Isla, pero fue un momento donde todos en sus pueblos y ciudades se reunieron en bondad y dulzura.

El espíritu navideño en la Mayor de las Antillas

Nuestras celebraciones de Navidad fueron en algún tiempo muy similares a las de Estados Unidos. No es para menos, Cuba mantenía vínculos fuertes de dependencia con el país norteño, por lo que sus aires navideños nos alcanzaban.

En Noche Buena, víspera de estos festejos, los cubanos se reúnen en familia y organizan una fiesta, que en muchos casos puede alcanzar grandes dimensiones. Conocemos lo dicharacheros y divertidos que son los antillanos.

Para los cubanos, la celebración tiene que ver con la familia y los amigos, un momento del año para celebrar la vida, las relaciones, el afecto y el inminente fin de año con excelente comida, buena música y afecto. Algunos en la Isla, coinciden en que son los festejos más conmovedores de todo el año.

La comida ocupa un lugar fundamental y no cualquier alimento. Para este tiempo, el cubano se ha pasado un año completo ahorrando y planificando cómo organizará este instante.

El cerdo asado no ha dejado de ser la atracción principal año tras año. Si en Navidad, un cubano no celebra con el llamado “mamífero nacional”, no resulta un festejo “de verdad”. Si no se asa, pues se compra el pedacito de carne o pernil.

Junto con el cerdo, se sirve el rico frijol negro, el arroz blanco, yuca con mojo que debe contener ajo, cebolla y naranja agria, ensalada de vegetales y pan.

Los días previos a Navidad, las mujeres de casa comienzan a prepara los postres para la ocasión, que incluyen dulce de naranja en almíbar espeso, buñuelos, dulce de coco rallado y mermelada de fruta.

Cuando pasa la medianoche del día 24, las fiestas y reuniones familiares suelen prolongarse hasta las primeras horas del otro día. Algunos cantan, otros bailan, conversan o simplemente se abrazan en cálido gesto de amor.

En Cuba, los niños no suelen recibir regalos por estas fechas como en otros países, aunque hay quienes en acto de afecto y bondad regalan detalles, incluso hasta hacen el famoso “amigo secreto”. Ya para enero, muchos pequeños si reciben sus presentes al pie del arbolito el Día de Reyes.

¿Qué hacer si vistas La Habana? II

Desde tiempos inmemoriales devino lugar de encuentros, capital que atraía la mirada codiciosa de sus vecinos.  Marinera, vetusta y moderna a la vez: La Habana posee un encanto casi indescriptible y muchos coinciden -y no solo los citadinos-, en que quien no la conoce, entonces no conoce a Cuba.

Todo Cuba Online desea que conozcas otras cosas que debes hacer cuando visites la capital de todos los cubanos, ¡de obligatorio cumplimiento!:

Conoce y entérate de la diferencia entre el uso de las dos monedad oficiales, el peso cubano y el peso convertible, este último destinado principalmente a visitantes extranjeros.

No dudes en degustar una comida cubana en cualquier balcón o casa amiga, un buen plato de arroz congrí, carne de cerdo, yuca con mojo, plátano frito y ensalada, o un rico plato de arroz blanco con huevo y platanito maduro.

Consigue tomar una guagua a pleno mediodía y sumérgete en la gente como si fueras un capitalino más.

Disfruta de un viaje casi desconectado de las redes sociales e Internet, te sentirás más libre, con tiempo para socializar, mirar a los ojos y palpar.

Intenta bailar salsa en algún bar, suéltate la melena, mueve el cuerpo y siente que no lo haces tan mal.

Haz fotos de cada rincón y sentirás que no puedes parar porque absolutamente todo es “fotografiable”.

Fúmate un Habano, un Montecristo, un Churchill de Romeo y Julieta o un Lancero de Cohíba en una esquina donde los cubanos estén jugado dominó.

Haz la cola al estilo cubano y prepárate a esperar debajo de un árbol, en un parque, o desde un banco a unos metros del lugar, sabiendo que nadie se va a colar.

Cuélate “sin querer” cuando compres un granizado al notar que todos están diseminados mientras esperan su turno.

Y cambia sonidos, troca letras, habla como el cubano, ¡qué bolero papi!, mi amol estoy chévere, se puede tener malos gustos, pero no malos momentos…

Lo que hace un cubano cuando llega a Miami I

Resulta una verdad establecida: los cubanos estamos repartidos por el mundo entero. Muchos cubaniches en los Estados Unidos constituyen la mayor comunidad de isleños fuera de su país de origen.

Son la segunda comunidad hispana de los Estados Unidos, después de los hermanos mexicanos. No caben dudas de que los cubanos han aportado a Estados Unidos y a su propia Cuba desde las remesas familiares, el campo de las artes, la política y el trabajo diario.

Pero te has preguntado, ¿qué hace un cubano cuando llega por primera vez a Miami? Todo Cuba Online te muestra a continuación:

Comprarse un carro: La situación con el transporte en la Isla se torna difícil casi siempre, sobre todo cuando los adultos van a trabajar y los más chicos de casa se dirigen a sus escuelas. Muchas familias no cuentan con medios de transporte y pasan verdadero trabajo para trasladarse. Llegar a Miami puede ser una solución a ese problema en ocasiones.

Una foto con el carro del año: Como si no bastara, esta necesidad vital de transporte del cubano se refleja cuando ven un carro del año y corren a tomarse una foto, por supuesto este carro no es de ellos, se la tiran y la envían como si lo fuera.

Una foto pero con la comida: Conseguir alimentos en Cuba resulta el batallar diario de cientos y cientos de familias. Llevar algo a la mesa puede ser arduo en muchas ocasiones. Cuando los cubanos llegan a Estados Unidos y se dan cuenta de las posibilidades de adquirir  más fácilmente los alimentos, se desordenan. Ahí vienen las fotos.

Trabajar de verdad: En Cuba una buena parte de la población está adaptada a hacer poco o nada, muchos en las esquinas jugando dominó, otros disimilando en el trabajo. Es como dicen por ahí, ellos se hacen los que pagan y nosotros los que trabajamos. Otros si sudan día a día. Cuando los primeros llegan a Miami, se percatan que allí sí que hay que trabajar de verdad.

Tras la Huella Caso «Huella Imborrable»

Tras la Huella Caso «Huella Imborrable» 

Los accidentes de tránsito como consecuencia de la ingestión de bebidas alcohólicas, dejan huellas muy difíciles de borrar tanto en las víctimas como en los responsables de los hechos.

La investigación de este caso, donde una joven es atropellada y fallece, se torna muy compleja, por lo que el grupo de trabajo de Tras la Huella debe descubrir la identidad de los implicados.